Política de Fortalecimiento del Liderazgo para la Mejora Escolar

¿A QUIÉNES SE DIRIGE ESTA POLÍTICA?

 La política, desde una mirada sistémica, se enfoca en líderes educativos que se desempeñan en diferentes niveles del sistema escolar, con la convicción de que, en cada uno de sus roles, realizan una contribución clave a los procesos de mejora escolar sostenida: equipos directivos, docentes en cargos de liderazgo medio, sostenedores y equipos técnicos del nivel intermedio contribuyen a crear las condiciones óptimas para que el proceso de enseñanza se traduzca en aprendizajes de calidad sostenibles en el tiempo.

El enfoque que hoy prima es el de considerar a todos estos actores como líderes educativos claves para asegurar el mejoramiento escolar sostenido, independientemente del ámbito/nivel donde se desempeñan; esta mirada contribuye a legitimar su rol, delimitando aquellos ámbitos de acción donde deben ser apoyados para asegurar que el sistema escolar, en su conjunto y desde un prisma sistémico, tribute de manera virtuosa a lograr que los estudiantes aprendan más y mejor.

En el siguiente cuadro, se especifican los tres grandes conjuntos de perfiles profesionales que esta política apunta a fortalecer:

SENTIDOS DE LA POLÍTICA 

Objetivo de la política

 Fortalecer las capacidades de líderes escolares e intermedios para que lideren procesos de mejora escolar sostenibles, inclusivos y de calidad, que contribuyan a la formación integral y permanente de todos los estudiantes del país, mediante la formulación y difusión de orientaciones, el diseño de diversos dispositivos de apoyo, y el desarrollo de procesos formativos innovadores.

Sellos de la política: el liderazgo educativo como factor crítico de cambio y mejora, desde una mirada sistémica y centrada en los aprendizajes

En las últimas décadas, nuestro país ha realizado grandes esfuerzos por mejorar la educación pública, favoreciendo el logro de aprendizajes de calidad. Sin embargo, según Bellei, Valenzuela, Vanni y Contreras (2014), son pocas las escuelas que logran mantener una trayectoria de mejoramiento sostenido. Más bien, muchas escuelas y liceos parecen empeorar, o muestran altas y bajas en su pauta de mejora. “En el año 1985, la matrícula del sector municipal era cercana al 65% del total de estudiantes del país; en 1995 la matrícula del sector bajo al 57%; en el 2005, la matrícula era alrededor del 48%; en el año 2015 la matrícula de los establecimientos municipales se había contraído hasta representar el 35% de los estudiantes del país” (Ahumada-Figueroa, González, Pino y Galdames, 2016), en contraste con el casi 90% en los países miembros de la OCDE. Esto es solo el reflejo del debilitamiento de la calidad de la educación en Chile, donde si bien se ha demostrado que los establecimientos particulares subvencionados no superan a los establecimientos públicos en relación con los resultados educativos logrados, la percepción de la población es que la educación pública no está cumpliendo con lo esperado: el Estado no está siendo garante de una educación de calidad, mientras que se esperaría dictara pauta acerca de cómo instaurar procesos educativos efectivos.

Dentro de aquellos factores que inciden en el logro de más y mejores aprendizajes, y que dependen del servicio, ya no es posible concebir la escuela o liceo como “la unidad de mejora” (Ibídem). Sabemos que el liderazgo del director es el factor que más incide en el logro de aprendizajes de los estudiantes, después del impacto del docente en el aula (Leithwood, Harris y Hopkins, 2008), pero no es el único liderazgo que fortalecer: es necesario poner foco en el aula, a la luz de lo anteriormente mencionado, pero este foco no es suficiente. Como plantea LÍDERES EDUCATIVOS (2016), lograr un mejoramiento escolar sostenido implica ampliar dicho foco, considerando el sistema escolar en su conjunto. “En otras palabras, por mucho esfuerzo que realice una escuela o liceo para mejorar y adaptarse a los cambios del entorno, esto no es posible si no mejora el sistema en su totalidad” (Ibídem). Lo anterior nos invita a pensar las escuelas y liceos como parte de un sistema integrado. La mirada para el trabajo por la mejora escolar debe ser sistémica.

En este marco, es esencial concebir la mejora escolar como un producto de la acción del sistema en su conjunto: fortalecer el liderazgo en los distintos niveles del sistema será un paso ineludible para que escuelas y liceos logren mejorar y, sobre todo, sostener dicha mejora a través del tiempo. En el nivel escuela, no solo los equipos directivos debieran fortalecer su liderazgo como factor de eficacia y cambio, sino que también los docentes, quienes son piezas clave en la promoción de la innovación educativa, la implementación de didácticas y el desarrollo profesional entre pares, entre otros aspectos. Los sostenedores, por otra parte, debieran desarrollar y/o fortalecer sus capacidades de liderazgo y gestión, a fin de apoyar la generación de condiciones y ambientes de aprendizaje de calidad para los estudiantes de las unidades educativas a su cargo (Ibídem). Según Uribe y Montecinos (2017), un nivel intermedio fortalecido, mejora las capacidades del sistema educativo en su totalidad, conectando las políticas nacionales con las unidades educativas, y mejora la pertinencia educativa, a partir del reconocimiento de las identidades e intereses locales.

Así, esta política se centra no solo en los equipos directivos escolares, sino que amplía el radio de sus iniciativas con el propósito de fortalecer tanto a líderes intermedios como a docentes que cumplen funciones de liderazgo, consolidando una mirada sistémica respecto de aquellos factores que inciden en el logro de una mejora escolar sostenida, poniendo los aprendizajes de todos y cada uno de los estudiantes al centro de los esfuerzos por mejorar la calidad de la educación.

Marco orientador de la política

El Ministerio de Educación, como órgano rector del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, tiene como misión asegurar un sistema inclusivo y de calidad que contribuya a la formación integral y permanente de las personas y al desarrollo país, mediante la implementación de políticas, normas y regulación, desde la educación parvularia hasta la educación superior. Dentro de estas políticas, el fortalecimiento del liderazgo educativo resulta un paso ineludible: desde una mirada multidimensional de la calidad educativa, es que el Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, considera que los liderazgos son clave para contribuir al logro de esta misión. De hecho, los Estándares Indicativos de Desempeño, que establecen un marco de referencia para la evaluación de los procesos de los establecimientos, con el propósito de impulsar los procesos de autoevaluación y mejoramiento escolar, consideran el liderazgo tanto de equipos directivos como de sostenedores, como un factor clave de desempeño escolar.

A nivel de establecimientos educacionales, se comprende a los directores y sus equipos directivos como líderes y primeros responsables de los procesos educativos y de mejoramiento que ocurren en el sistema escolar, con una misión primordial que es educar integralmente a sus estudiantes en el marco de cada Proyecto Educativo Institucional (Ley 20.370, 2005). En este marco, además, se reconoce el Plan de Mejoramiento Educativo como la herramienta de gestión que permite articular mecanismos y acciones específicas para el mejoramiento de los procesos y resultados educativos, en función de los objetivos y metas planteados por cada escuela y liceo.

Asimismo, y convencidos de la importancia del liderazgo escolar e intermedio, es que en los últimos años se avanzó en el diseño de dos instrumentos que, entre otras funciones, se constituyen como referentes conceptuales a partir de los cuales la política puede proyectar acciones en pos de fortalecer las capacidades de directivos escolares y de los equipos que lideran el sistema educativo en el nivel intermedio o local.

El primero de ellos es el Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar (MBDLE), cuya existencia y usos, permiten, según señala el mismo, facilitar la construcción de una expectativa compartida sobre el liderazgo escolar y un referente para el aprendizaje profesional, así como orientar los procesos de reclutamiento, selección y evaluación de los directivos escolares, identificando líderes escolares efectivos y buenas prácticas que puedan ser compartidas y adoptadas por otros directivos. “Este Marco ocupa un lugar protagónico dentro de las acciones del Ministerio de Educación dirigidas a fortalecer el Liderazgo Escolar (…) Así, se trata de un instrumento que permite alinear y generar sinergias en las políticas y proyectos para mejorar las capacidades directivas” (Mineduc, 2015) y a partir del cual la Unidad de Liderazgo para la Mejora Escolar ha venido desarrollando diversas iniciativas que tienen como fin último, respecto de los equipos directivos, desarrollar y/o fortalecer las capacidades de liderazgo de los mismos, en coherencia con el MBDLE.

El segundo de ellos es el Marco para la Gestión y el Liderazgo Educativo Local, que LÍDERES EDUCATIVOS, Centro de Liderazgo para la Mejora Escolar, elaboró como una contribución al fortalecimiento de las capacidades en el sistema educativo, en el marco del convenio de colaboración entre dicho Centro y el Mineduc desde el año 2015 (componente 4 de la Política de Fortalecimiento del Liderazgo Directivo Escolar 2014-2017). Así, este “Marco describe aquellas prácticas y recursos personales que orientan el desarrollo del equipo directivo que gestiona y lidera el sistema educativo en el nivel intermedio” (Uribe, M., Berkowitz, D., Torche, P., Galdames, S. y Zoro, B., 2017), tanto en términos de desempeño como de autodesarrollo y formación especializada, explicitando una expectativa, distinguiendo el conjunto de ámbitos de acción que corresponden a su gestión para “apoyar la generación de condiciones  y ambientes de aprendizaje de calidad para los estudiantes de las unidades educativas a su cargo” y promoviendo un lenguaje común, que favorezca la comprensión del rol del liderazgo intermedio, entre otros aspectos.

Además de estos marcos orientadores, se deben considerar otros estándares e instrumentos que fijan marcos de actuación, desarrollo y evaluación: entre ellos, los Estándares Indicativos de Desempeño (EID) para los Establecimientos Educacionales y sus Sostenedores -en el marco del Sistema de Aseguramiento de la Calidad- es otro referente que considerar a la hora de diseñar e implementar iniciativas que favorezcan el desarrollo de liderazgos efectivos, tanto a nivel escolar e intermedio.

Los EID “son referentes que orientan la Evaluación Indicativa de Desempeño a cargo de la Agencia de Calidad y que, a la vez, entregan orientaciones a los establecimientos y sus sostenedores para mejorar los procesos de gestión institucional” (Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2014). A esto se suma que ayudan a los establecimientos a identificar oportunidades de mejora durante el proceso de autoevaluación, siendo un referente para definir metas y acciones en la elaboración de los planes de mejoramiento”. Se abordan así cuatro dimensiones de la gestión escolar (liderazgo, gestión pedagógica, formación y convivencia, y gestión de recursos), donde se contempla el planteamiento de estándares en subdimensiones como Liderazgo del sostenedor y Liderazgo del director, además de otras donde el rol del liderazgo técnico pedagógico y docente se puede inferir desde diversos procesos de gestión pedagógica, donde se contemplan también los procesos de Enseñanza y aprendizaje en el aula. Cabe mencionar que todas las subdimensiones, en cada dimensión de la gestión, finalmente se constituyen en aquello ámbitos de acción de los líderes escolares e intermedios. Además, señalar también, que los EID se relacionan con otras políticas del Ministerio, así como con las normativas vigentes, guardando coherencia con, por ejemplo, el Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar y el Modelo de Calidad de Gestión Escolar (Mineduc, 2005) a la base del PME.

COMPONENTES DE LA POLÍTICA

De esta forma, la Política actualizada se implementa a través de cuatro componentes que agrupan tanto las iniciativas de continuación como las nuevas, de forma ampliada, considerando la cobertura explícita de todos los beneficiarios definidos.

1. Trayectoria Directiva Este componente tiene como propósito contribuir al desarrollo de un sistema de trayectoria profesional directiva, en términos de: definición de las funciones, responsabilidades y atribuciones que competen a los cargos directivos; el ingreso al sistema escolar, los procesos de evaluación de directivos escolares que aseguren contar con los mejores candidatos, las necesidades de formación para el desempeño efectivo y las remuneraciones e incentivos que sea pertinente implementar.
2. Desarrollo de capacidades de liderazgo educativo Este componente tiene por objeto contribuir al desarrollo y fortalecimiento de las capacidades de liderazgo de los líderes educativos, que les permitan potenciar su rol como motor de la mejora escolar, desde una mirada sistémica, donde se desarrollan una serie de herramientas, materiales y orientaciones que, complementadas con iniciativas presenciales para su apropiación, buscan apoyar el aprendizaje profesional y la experiencia práctica de quienes se desempeñan en funciones de liderazgo.
3. Centros de Liderazgo Escolar Desde 2015 el Mineduc avanza en el fortalecimiento del liderazgo educativo, a través de la colaboración de los Centros de Liderazgo Escolar: conglomerados de instituciones que desempeñan investigación de excelencia sobre liderazgo, innovando en modelos de apoyo y formación escalables, desarrollando aplicaciones tecnológicas de gestión escolar, apoyo metodológico y tecnológico a las RME, y organizando espacios amplios de debate y difusión sobre liderazgo educativo.
4. Dispositivos de Gestión de la Mejora Educativa Desde el año 2019, la Unidad Liderazgo para la Mejora Escolar tiene como misión orientar al sistema escolar en relación con la elaboración, seguimiento y monitoreo de los Planes de Mejoramiento Educativo, en el marco de las funciones, atribuciones y responsabilidades que competen a los equipos directivos,  a través de la publicación de documentos técnicos, la realización de talleres prácticos con equipos directivos y supervisores técnicos del Ministerio de Educación, y la administración de la Plataforma PME, donde los equipos directivos pueden acceder a una herramienta de gestión para la planificación, implementación y evaluación  de los procesos de mejora escolar en formato digital. Además, provee otras herramientas de gestión complementarias que facilitan la labor de los equipos directivos escolares tanto en el ámbito institucional como pedagógico.

 

¿Quieres conocer qué iniciativas implementamos en el marco de la Política de Fortalecimiento del Liderazgo para la Mejora Escolar? ¿Quieres conocer otros antecedentes relevantes?

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

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